El pasado jueves 3 de febrero compartía con los hermanos y hermanas, antes del tiempo de oración, esta reflexión acerca de una situación de la vida de Jesús que estoy seguro de que muchos ya conocéis.
Jesús sana a un leproso
Este pasaje muestra una vez más el amor y la misericordia de Jesús hacia las personas.
Llegando a una ciudad,Capernaum, el Señor se encuentra con una persona anulada por la sociedad, alguien al que todo el mundo quiere evitar por su enfermedad , lleno de lepra! como si nada bueno quedase ya en él! Este hombre sería pobre, mal vestido y estoy seguro de que hundido en un malestar consigo mismo y con los de alrededor.
En esta lectura podemos ver 5 actitudes muy importantes para nuestra vida diaria
I.CONFIANZA
Jesús ya era alguien conocido por muchos, no vemos duda alguna por parte del leproso. Nadie tiene que decirle que Jesús puede limpiarlo. No pregunta a nadie que aquel hombre es el que puede ayudarle porque Jesús ya tenía un testimonio poderoso.
II.ACTITUD
La actitud del leproso es una actitud de persona desesperada, una persona a la que le da igual todo lo que puedan pensar de él.
Él sabe que necesita de Jesús y debe mostrar su necesidad de alguna forma en la que tal vez Jesús muestre misericordia hacia él porque entiende que es el único que tal vez pueda sanarlo.
El leproso se dirige hacia Jesús postrado en tierra, se arrodilla y llega hasta poner su cara en la tierra. No le
importa mostrar humillación porque su necesidad está por encima de todo.
III.AMOR
Jesús, se muestra comprensivo, Él puede entender las circunstancias por las que pasaba el leproso y accede a ayudarlo de dos maneras:
1-Mostrando su humanidad, tocando al leproso que tal vez nadie quería rozarlo durante mucho tiempo,
2-A través de las palabras “quiero, sé limpio” y limpiándole de su enfermedad.
IV.OBEDIENCIA
Jesús sabe exactamente cómo es el ser humano. Aquel hombre querría decir a todos que ya estaba sano. Su vida había cambiado por completo . Dejaría de sentir el sufrimiento del dolor y el odio para ser como cualquier otro. Pero Jesús lo envía a cumplir lo que Dios estableció en Levítico 14:1-32 a los que se habían limpiado de la lepra.
V.COMPROMISO CON SU OBJETIVO
Jesús podría haberse llenado de ego, alimentando su fama y su proyección de cara al pueblo.
Ser alguien, delante de todos podría haber sido lo más importante para cualquiera de nosotros.
Tal vez podría haberse convertido en el famoso y gran reformador de la sociedad judía de su época o en el rey que esperaban todos aquellos que no habían entendido algunas cosas.
Sin embargo Jesús, a pesar de tener tanta gente alrededor que quería oírle y ser sanados por él no se dejó llevar por protagonismos sino que se apartaba a lugares desiertos y oraba.
No importaba nada más que su compromiso con su objetivo de salvar a los pecadores pero como hombre, necesitaba estar en perfecta comunión con Dios y para ello era necesario desconectar de todo lo que le rodeaba.
Podemos aprender mucho de este pasaje.
De la confianza que podemos tener en Jesús, porque él es digno de nuestra confianza!
De una actitud humilde y que depende exclusivamente de la voluntad de Dios
Del amor que Jesús muestra por el ser humano que llega a él de manera humilde y arrepentida. Dios ama al pecador arrepentido y nosotros debemos aprender del amor de Jesús hacia las personas porque lo tuvo por cada uno de nosotros.
De la obediencia de Jesús a su Padre. Si nosotros hemos entendido realmente nuestras creencias debemos de ser responsables y obedecer a nuestro Dios a pesar de las circunstancias.
Por último aprendemos del compromiso de Jesús, comprendiendo su necesidad de comunión con el Padre. Él sabía a lo que venía y no le importaba otra cosa.
La oración es el medio que Jesús usaba para estar cerca del Padre y es el medio que nosotros tenemos para comunicarnos con Dios.
Jesús necesitaba estar a solas para hablar con Dios y tenemos que entender que esto nos va a bendecir en nuestra vida diaria. Dios quiere que le hablemos en el silencio porque hace reflexionar.
Es algo pedagógico que nos enseñó a través de su Hijo.
Aprovechemos el tiempo para presentar nuestras necesidades y nuestras acciones de gracia sabiendo que es algo con lo que Él disfruta!
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