Todavía hay canciones que emocionan. Hay quien piensa que es por algún trauma escondido, que si es por la nostalgia de tiempos mejores o que somos de lágrima fácil. En realidad algo debe pasar ahí dentro cuando algunas canciones consiguen emocionarnos. Pero si te sucede con alguna ¡disfrútalo!
Recientemente esto es lo que me sucede con el tema “Campeón (Hermano Mayor)”, de la banda española Lagarto Amarillo, que hasta 2015 formaban los hermanos Jose Mª, Patricia y Pablo Mora. En ese año falleció Jose Mª Mora tras una larga enfermedad y en octubre de 2017, Pablo publicó en solitario el disco “Campeón” que incluye el tema que comentaba. Pablo Mora interpreta la canción como si fuese su hermano fallecido el que la estuviese cantando.
Será porque estoy más cerca de los 50 y ya va uno haciéndose mayor…por los acordes, por la voz de Pablo Mora al compartir su tragedia, por recuerdos que me trasladan a otra época de mi vida…la cosa es que a mi me emociona. Y lo agradezco. Que un tema te emocione, sobretodo escuchando el nivel de creatividad de lo que se está componiendo en ciertos sectores, se agradece.
Cuando Pablo habla de su niñez, me transporta a conversaciones con mis amigos mientras caminaba hacia la escuela o cuando iba a ver a mi numerosa familia. ¡Cómo ha cambiado todo! ¿Dónde estamos todos hoy?
Hay algo más trascendente en nuestro interior.
Pero hay algo muy más profundo para mi. Se trata de las palabras “voy a estar siempre contigo esto no es el final, aunque aún no lo creas”, que canta Pablo Mora como si fueran palabras del hermano que falleció.

Que alguien siga en nuestra mente cuando fallece es una realidad. Pero también es cierto que su recuerdo, con el paso del tiempo, muy lentamente va pasando a otro nivel. Porque recordamos lo mejor de aquellos que nos rodean y, nos duele y nos rompe por dentro cuando ya no están.
Algo parecido tuvieron que sentir Pablo, Patricia y su familia cuando Jose Mª falleció. Como han experimentado muchas personas a lo largo de la historia.
De ahí a pensar que siempre estarán con nosotros hay un cambio. Y no critico en absoluto a este artista, el dolor y la esperanza es algo natural en el ser humano.
Personalmente me hace reflexionar en que hay algo más trascendente en el interior del ser humano.
De alguna manera queremos deshacernos del dolor pensando que las personas que fallecen no desaparecen, nos acompañan y habrá algo más allá.
Aunque hay cierto afán en clasificar a grupos de personas y cómo debemos sentir, los cristianos sentimos como el resto de las personas. Y en ocasiones reímos y en otras lloramos. Porque aunque en general deberíamos ser bastante más humanos, está claro que tenemos prácticamente las mismas experiencias que el resto del mundo.
En realidad llorar es algo que Jesús, el protagonista del Cristianismo, hizo al menos en tres ocasiones. Y no pasa nada por reconocerlo. Porque llorar es algo normal y no lo hace más débil.
Leemos que Jesús lloró:
-Porque su amigo Lázaro murió. (Juan 11:35)
-Por la ciudad de Jerusalén, que no quiso aprovechar la oportunidad de volverse a Dios. (Lucas 19:41)
-Cuando su situación era límite, cuando estaban a punto de apresarlo y llevárselo para juzgarlo y finalmente clavarle en aquella cruz. (Hebreos 5:7)
Hay algo impactante ahí. Jesús lloró por lo que le esperaba en la Cruz, abandonado por todos, pero especialmente por su Padre, que por nosotros lo hizo pecado. Porque la Cruz es el símbolo de sufrimiento, pero en condiciones normales, sólo algunos delincuentes acababan crucificados.
Si lees los Evangelios descubrirás que no existe ni un sólo motivo para crucificar a Jesús. Sin embargo, a pesar de no merecerlo, él mismo se entregó porque era el único que podía reconciliarnos con Dios. Jesús es el único capaz de librarnos de la enemistad que existe con el ser humano desde el pecado cometido en el Edén. Pero su amor es incomparable.
Hoy en día, volvernos a Dios y creer que el sacrificio de Jesús es el único que limpia completamente de pecado, creer que él resucitó y que no hay nada similar que yo pueda hacer para reconciliarme con Dios, es lo que cambia mi vida para siempre.
Estoy seguro de que habrá muchas ocasiones en las que me emocionaré, con canciones, con noticias inesperadas…y otras en las que tendré que soportar problemas que no comprenda. Y es humano reaccionar así. Demostramos nuestra sensibilidad frente a las cosas que nos suceden.
Pero hoy te animo a pensar en lo que hizo Jesús en la Cruz, en cómo cargó con lo que tú y yo merecemos por nuestros pecados. Y a confiar en sus palabras. Jesús dijo: “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
Abraham Sampedro
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