Comienza el año y así comienzan nuevos proyectos, ilusiones, deseos renovados de mejorar, de ser mejores personas, mejores siervos, y es que Dios nos brinda una nueva oportunidad, un nuevo año lleno de situaciones, experiencias que nos harán aprender y algunas de las que nos costará más ver ese lado positivo.
Y es que sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas nos ayudan a bien como leemos en Romanos 8:28, pero algunas veces, cuando aparentemente no son buenas,nos cuesta más asimilar que va a resultar para bien.
No quiero iniciar el año con aire de pesimismo, este pensamiento no tiene esa finalidad sino que el objetivo es animar, animar a todos aquellos que se pasean por la red y acaban haciendo “click” donde se encuentra esta ventana, una ventana que pretende ser de esperanza para aquella persona que nos visita y nos conoce, quizá quiere conocer algo más de lo que hacemos o predicamos, es a ti a quien me dirijo para animarte en este nuevo año que juntos comenzamos, si crees en Jesucristo como Salvador, para que Dios te de fuerzas renovadas para alabarle en cualquier situación, y vivirle de manera auténtica, y por otro lado también este pensamiento va dirigido a ti, que no tienes a Jesucristo, aquel del que recordabas su nacimiento hace unos días, como Salvador personal, me dirijo a ti para decirte lo que él mismo dijo en la Biblia, “He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. (Apocalipsis 3:20)”.
Es posible que estés muy cerca de la puerta, quizá hayas escuchado miles de veces la predicación del evangelio, las palabras de Jesús a través de algún amigo o familiar, pero con ello no hay suficiente, Jesús te llama, como vas a responderle en este nuevo año en el que ya nos encontramos?
