ACONTECIMIENTO HISTÓRICO II Para entender este escrito es importante que se pudiera leer el artículo de la semana pasada ACONTECIMIENTO HISTÓRICO. Creo que es necesario recordar lo importante que es la Historia y los contiguos eventos sobresalientes que van formando las costumbres, los cuales van configurando nuestra cultura. Vimos en el anterior artículo la importancia del historiador y de la gran responsabilidad que tiene al escribir con vigor lo que en su tiempo acontece, pasarlo a palabras y registrarlo para las generaciones futuras. Veo con perplejidad como la sociedad es crédula ante la historia, y sin embargo, ante los acontecimientos históricos referentes al cristianismo, esta misma sociedad, o por lo menos a una parte de ella le surge alguna pequeña sonrisa de incredulidad, como diciendo: “Son fábulas imaginadas por los seguidores de Cristo”. Como cristiano, me niego rotundamente ante esta actitud de incredulidad poco documentada, ya que el cristianismo es Jesús, un personaje que vivió en el tiempo y en el espacio. En la Biblia hay un libro llamado Evangelio según San Lucas. Lucas era un médico griego que se convirtió al cristianismo y siguió al apóstol Pablo en sus viajes misioneros. Lucas, eventualmente, llegó a la conclusión de que era necesario establecer un relato cuidadosamente investigado de la vida de Jesucristo. Ya circulaban por aquel entonces muchos relatos con un alto nivel de calidad, pero Lucas, quiso personalmente entrevistar a testigos presenciales y redactar un resumen muy buen considerado. Este libro, el evangelio, es de un gran carácter escrupuloso de atención al detalle. El evangelio de Lucas comienza con el nacimiento de Jesús y culmina con su ascensión al cielo. Quisiera que consideráramos unas porciones del mismo. El primer texto lo podemos encontrar en Lucas 1: 1-4 “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.” Después, vemos en el capítulo 2 del mismo evangelio de Lucas, en los versículos del 1-7 lo siguiente: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” Podemos ver unos detalles que el historiador Lucas quiso destacar, le puso fecha a estos acontecimientos usando referencias de los emperadores romanos. Se propuso escribir un relato bien investigado de la vida de Jesús, lo cual también implicaba poner dichos acontecimientos en su contexto histórico. Como hemos leído, debido al censo aquí mencionado, Maria, la madre de Jesús tuvo que viajar desde su aldea en avanzado estado de embarazo y como resultado de este viaje, el Mesías nació en Belén cumpliéndose así una antigua profecía. Finalmente, en el capítulo 3 de Lucas, en los versículos del 1 al 6, hay otra referencia importante: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados, como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, Y se bajará todo monte y collado; Los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados; Y verá toda carne la salvación de Dios.” Vemos en este ejemplo como el cristianismo primitivo se preocupo de guardar información e investigó diligentemente este acontecimiento que fue la vida de Jesús. El evangelista lo quiso documentar hablando de otras vidas importantes que vivieron paralelamente a la vida de Jesús, porque Él vivió en un tiempo concreto de la historia Hoy, en el siglo XXI, hay muchos escritos celosamente guardados. Podemos confiar en la fiabilidad de las Escrituras porque los seguidores de Cristo y otros historiadores ajenos a su doctrina, han querido documentarse sobre este personaje que no dejó al mundo de su tiempo indiferente. Hay una cita en el evangelio de Juan que quiero destacar: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (San Juan 20:30-31) Por eso la fe del cristianismo no es una fe como la del “carbonero” que está a oscuras y piensa que le rodea un filón de carbón. Nosotros creemos porque conocemos. Jesús es un ser real que vivió en un tiempo concreto de la historia. Dijo e hizo cosas que dejó maravilladas a las personas de su tiempo. Pero eso es otra “historia” de la cual ya iremos hablando. Manuel Sampedro Frutos.
