Aunque el día de los difuntos según el calendario es un único día, podríamos decir que se trata de una semana de “ajetreo” hacia el cementerio. La palabra cementerio procede del término griego Koimeterión que significa dormitorios. En la creencia cristiana se pensaba en el cementerio como el lugar donde los cuerpos dormían esperando al Señor (Dios) en el día de la resurrección.

Durante esta semana normalmente se llevan flores al lugar donde están nuestros seres queridos, que ya fallecieron. Es una semana de melancolía por la ausencia de los seres queridos y reflexión por lo fugaz de la vida. Porque la muerte no tiene edad. Tanto jóvenes como mayores aparecen en las esquelas.

Nadie sabe cuando viene su propia muerte. Hay personas que el año pasado fueron al cementerio a poner flores a sus seres queridos. Pero este año se las pondrán a ellos sobre sus tumbas. Por eso es importante estar preparado para ese día.

Puede haber una nueva realidad para ti. Jesús habla de la muerte como un paso a otra vida. Jesucristo dice en la Biblia: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí aunque esté muerto vivirá. Evangelio de Juan 11:25.

Jesucristo tiene un lugar para los que creen en Él. Solamente hace falta un requisito: el arrepentimiento de tus pecados. Dice la Biblia, la palabra de Dios, que Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores. 1Timoteo 1:15

Él vino a entregar su vida muriendo por ti en una cruz. Resucitó y ahora quiere tener una relación personal contigo. Él te ama y tiene un propósito para todo aquel que en Él cree. Por favor, reflexiona sobre esta lectura. Dios te ofrece la esperanza de una nueva vida en Jesucristo.

Aprovecha esta semana de reflexión y acércate a Jesús. Él puede cambiar tu vida.

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