He querido pararme a pensar en qué actuaciones se pueden hacer en 25 segundos, por ejemplo cruzar una calle caminando; beber tranquilamente un vaso de agua; dar un abrazo de despedida, etc. Es poco tiempo, demasiado poco tiempo para realizar una actividad y sin embargo se hacen demasiadas cosas en ese preciso momento. Algunas de esas cosas son demasiado tristes para mí, cosas que como ser humano me horrorizan. Cosas que no sabría explicar delante del Dios creador para justificar tanta barbarie, como son los asesinatos institucionalizados justificados con una serie de argumentos que no se los creen ni ellos mismos. Han pasado varios minutos y se me pone la piel de gallina al pensar en que han pasado varios de esos 25 segundos malditos. Malditos porque cada 25 segundos se comete en algún lugar de Europa un asesinato.Yo me quedo sin hacer nada, sin gritar, sin manifestarme en la calle e intentar influir en los demás para frenar tanto horror. Sé que debería actuar y hacer algo en esos 25 segundos. Inocentes criaturas, tan indefensas, dependientes totalmente de nosotros, esperando que alguien les defienda, que los saquemos de esa angustia.Se están usando todas las artimañas legales para poder cortar esa vida. Sí, no neguemos que esas criaturas tienen vida, porque desde los primeros días ya podemos sentir en nuestro cuerpo los cambios que este nuevo ser nos produce. Podemos notar en nuestro vientre la vida que está creciendo en él; a las pocas semanas y con las nuevas tecnologías podemos ver la forma física de esa criatura humana, sus manos, sus pies, su cabeza, el desarrollo de sus órganos y su continuo movimiento. Sabemos que hay muchas maneras de quitar esa vida y al pensar en ellas se me pone el vello de punta. Ellos tan inocentes, esperan que sus madres los protejan dentro de su vientre y sin embargo son ellas mismas las que deciden poner fin a su corta vida. Es algo tan cruel, tan antinatural, que es difícil creer que suceda.Estas mujeres podrían defenderse diciendo que es su decisión, que tienen libertad para decidir sobre su propio cuerpo, que es un derecho que la ley les da. La ley apoya a estas mujeres y sin embargo estos pequeños no tienen ni derechos ni ley alguna. La misma ley los está matando.25 segundos, demasiado poco tiempo para hacer cualquier cosa y sin embargo cada 25 segundos se le corta la vida a un niño en Europa. Más grandes o más pequeños, dependiendo del mes de gestación, son extraídos violentamente del vientre de sus madres y son echados al cubo de basura, por el desagüe de las clínicas o triturados sin ningún tipo de pudor hasta dejarlos en la nada. Siento el ruido de las cuchillas romper sus cuerpecitos tan frágiles y sus huesos molidos. ¡Qué horror! Parece un guión de una película de terror.Esta es la verdad que yo denuncio: Cada 25 segundos se comete en algún lugar de Europa un asesinato de un niño, es decir, un ABORTO. Ester Sampedro González

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