Estas palabras que leemos en el citado texto están enmarcadas en lo que se llama la transfiguración. Jesús llevó a tres de sus discípulos, Juan, Pedro y Santiago a un monte a orar. Todo aquel que quiera puede leerlo en Lucas 9:28-36
Allí empezó a orar y su rostro cambió, su vestido se volvió blanco resplandeciente y, de repente dos personajes, de cuyas vidas leemos en el Antiguo Testamento como son Moisés y Elías, aparecieron junto a él. Hablaron con él y los discípulos quedaron realmente maravillados de todo lo que vieron, a su Maestro con Moisés y Elías, rodeados de gloria.
Mientras Pedro hablaba de hacerles a cada uno una enramada para reconocer el momento glorioso que estaba viviendo y dándoles a su vez la importancia que merecían, apareció de repente una nube en la que Dios mismo habló diciendo las palabras que leemos en el encabezamiento.
¿Cuál de ellos desde ese momento podría preguntarse entonces quién era el Hijo del mismo Dios? No es verdad que todavía muchos se preguntan quién es realmente el Hijo de Dios? Existió realmente? Dios mismo responde directamente, “Este, Jesús a quién veis y cuya vida podéis leer en mi Palabra, es mi Hijo amado al que envié a morir por vosotros.”
Dios nos envía tales palabras de manera que no haya duda, este es, oídle. Y qué hemos de oír? se pudo preguntar alguno, qué es realmente lo que tiene de distinto este hombre que no parece diferente a nosotros?
Jesús, el que es Hijo de Dios dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí” Juan 14:6 o las palabras “ Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” Mateo 11:28 o también “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí , como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” Juan 7:37-38.
Qué podemos decir cuando leemos en Juan 3:16-17 “ Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en el cree no se pierda mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” ?
A todo aquel que está leyendo esta reflexión solo puedo decirle de corazón, Dios descendió en forma de hombre para darte otro tipo de vida, se entregó para que tu vida fuese realmente llena, él nos enseña el verdadero significado del perdón, del amor , él te da la paz a través de su Hijo, acércate a él, porque este es realmente su hijo y si le escuchas, si lees sus palabras en los evangelios y te entregas a él diciéndole, sí Jesús, creo en ti, quiero ser lleno de ti, ya no quiero ser igual, me arrepiento de todo aquello que ha podido disgustarte y realmente quiero disfrutar de tu paz, de tu amor, de tu perdón, de tu compañía y comprensión, amigo o amiga mía, solo puedo decirte que él no desprecia a nadie, que hoy es el día aceptable, hoy es el día de Salvación!

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