¡Hola! Esperamos que estés bien al leer este artículo. Hoy compartimos el mensaje de Abraham Sampedro que puedes escuchar aquí:

O puedes leer el texto del mensaje aquí:

Estoy convencido de que la única manera de que los cristianos podamos sobrellevar la realidad que nos ha tocado vivir es recordar lo que Dios ha hecho por nosotros y pensar en el futuro que nos ha asegurado eternamente con Él.

No hace falta ser ni optimista ni pesimista para comprender que llevamos un año muy distinto a los anteriores y si a las cosas que nos preocupaban o nos alteraban se ha sumado una pandemia mundial, corremos el riesgo de vivir en constante tensión.

Los que nos llamamos cristianos no somos libres de sentir esta tensión e incluso puede pasarnos que no estemos entendiendo nada de lo que está sucediendo. Algunos aparentan que los cristianos tenemos fuerzas para todo y señalan a los débiles porque no han aprendido a descansar en el Señor. Otros predican un Evangelio en el que parece que al creer en Jesús como Salvador entramos en una burbuja a la que no entran los problemas del exterior y cuando llegan los problemas siempre es por algo que hemos hecho mal.

Hermanos, yo no estoy de acuerdo con esto. Las personas que tanto admiramos en la Biblia son personas con dificultades y la Biblia es tan honesta que muestra cómo se preocupan, se equivocan, reciben malas noticias y solo siguen adelante cuando abandonan toda confianza en ellos mismos y dependen completamente del Señor.

Como decía al principio hay algunas cosas que a los cristianos nos pueden ayudar a sobrellevar la realidad que nos ha tocado vivir.

La primera es que debemos recordar qué ha hecho Dios por nosotros y cual es nuestra identidad ahora que le pertenecemos.

Fijaos que a veces el peor momento para meditar en estas cosas es cuando estamos sintiendo que todo va mal, porque todo parece confuso y no sabemos ni siquiera qué decir ante situaciones inesperadas.

Pero mirad las palabras del rey David en el Salmo 103, alguien que sabía lo que necesitaba su alma en todo momento para seguir adelante. Tanto en lo que le favorecía, cuando le iba bien y también en las dificultades.

Leemos el Salmo 103

Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová,Y no olvides ninguno de sus beneficios.3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; 5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Nuestra alma necesita recordar todas estas afirmaciones sobre el Señor.
Necesitamos alabar y bendecir desde lo más profundo de nosotros al Señor y recordar sus beneficios cuando estamos sufriendo, recordar que nos perdona, que nos ha sanado de muchísimas enfermedades y ha guiado nuestra vida hasta hoy de manera que podamos seguir adelante.

Sé que para mí es fácil decirlo porque cada uno conoce sus circunstancias pero en la Biblia hay alternativa a la desesperación. Cuando sufrimos Dios quiere estar ahí con nosotros. Y a través de este salmo David nos anima a que nuestra alma, como su propia alma bendiga al Señor y nos guía a recordar lo que recibimos de Él. Y no solo a través de bendiciones materiales sino espiritualmente a través del perdón.

Este salmo fue escrito hace muchos años y sus primeros lectores lo comprenderían de una manera distinta. Es cierto que nosotros tenemos el riesgo de olvidar sus beneficios, la misericordia y el perdón de Dios pero hoy tenemos un panorama más amplio. Pensad que si afirmamos que somos cristianos es porque Dios tenía un plan de Salvación en el que el perdón supone algo mucho más profundo.

Si seguimos leyendo el salmo descubrimos varias ideas importantes que tienen que ver con su forma de vernos, nos habla del Dios que ofrece esperanza:

6 Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia. 7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos,Se compadece Jehová de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo. 15 El hombre, como la hierba son sus días;Florece como la flor del campo, 16 Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.

Dios es alguien implicado en la justicia y en difundir sus mandamientos pero misericordioso y compasivo, lento para la ira y grande en misericordia. El rey David nos habla de Dios en su conocimiento práctico y no puede hacer más que proclamar lo que conoce de su Dios porque ha sentido en su vida todo lo que dice de Dios .

Hemos leído que Dios no ha hecho conforme a lo que merecemos, no nos ha pagado conforme a nuestros pecados y ha alejado nuestras rebeliones lo más lejos posible porque es misericordioso y se compadece como un padre se compadece de sus hijos. Porque aunque Él conoce lo más profundo de nuestro ser siente compasión por nosotros. ¿No os hace pensar esto en la gracia de Dios?

Recordemos que en la Creación todo era perfecto pero por la desobediencia de Adán y Eva hubo un conflicto que lo estropeó todo. Recordemos que al salir del paraíso Dios no se olvidó del ser humano sino que, porque Él quiso eligió un pueblo, le dio unas leyes, unos sacrificios y aunque seguían desobedeciendo, Dios eligió a profetas para que se acercasen a su pueblo con mensajes para que se arrepintieran y se volviesen a Él.

Pero no fue suficiente hasta que envió a su propio hijo. Todo esto es importante recordarlo porque Dios no está alejado de nuestro sufrimiento sino que entiende lo que sentimos cuando sufrimos. Porque Cristo sintió el dolor de la Cruz. Y hoy nosotros, no por nuestro merecimiento sino por su gracia hemos sido guiados a Él por su Espíritu Santo para que comprendamos que Cristo no solo llevó la Cruz sino además el peso de nuestros pecados.

La Gracia de Dios está en la Biblia y David también la notó a lo largo de su vida. Pensemos en esto cuando sufrimos, recordemos sus bendiciones y la gracia de Dios que llegó hasta nosotros para comprender nuestra situación delante de Él y el perdón de nuestros pecados.

Pero fijaos que todo el tiempo David habla de las personas que disfrutan de estas características de Dios, habla de los que le temen en el versículo 11, 13

y seguimos leyéndolo ahora:17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18 Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Todo lo que dice David tiene que ver con una relación real con Dios, concretando en las personas que confían en Dios porque estos son los que disfrutan profundamente de su misericordia, su perdón y su compasión. Así que vemos a un Dios que tiene una forma especial de tratar a las personas que quieren agradarle. Es cierto que tenemos unas bendiciones pero también una responsabilidad.

Y leemos que es desde la eternidad y hasta la eternidad, así, podemos afirmar que es siempre, todo el tiempo.

Pero el Señor es Rey. En el versículo 19 leemos que Jehová estableció en los cielos su trono,Y su reino domina sobre todos.

Así que no solo tenemos al Dios que se compadece sino al Rey que merece nuestra obediencia y adoración.

El Salmo termina con una inmensa alegría que motiva a otros y a sí mismo a bendecir al Señor:

20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto. 21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad. 22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.

Es asombroso cómo David recopila tantos atributos de Dios en estos pocos versículos. Esto tuvo que llenar de gozo su alma y la de muchos a lo largo de la historia que como nosotros hemos podido leer este salmo.

Ahora bien, el salmo que hemos leído describe una de las dos ideas que comentaba al principio: cuando estamos pasando dificultades es bueno recordar las bendiciones de Dios, su compasión y el perdón que hemos recibido a través de la fe en Jesús porque nos ayuda a ver la vida actual de otra manera. Nuestra identidad en Cristo nos anima y motiva a sentir al Señor de una manera más cercana.

Si leemos en Romanos 8:15-17 entendemos nuestra relación con Dios:

15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pero hay otro punto que nos anima y es el hecho de pensar más en la eternidad que en la actualidad. En esto no quiero ser superficial, no se trata de dejar de pensar absolutamente en las responsabilidades y compromisos del presente sino en pensar que lo que Dios nos ofrece es mucho más que el presente cambiante que conocemos.

Se trata de recordar que al confiar en Jesús como Salvador hay mucho más después de esta vida, hay una promesa de disfrutar de una vida eterna con Dios sin dolor, sin muerte y sin lágrimas.

Aquí solo voy a compartir un texto de Apocalipsis 21:1-7
Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Hermanos, aquí encontramos la gran realidad que nos espera cuando partamos con el Señor. Hay un futuro muchísimo mejor donde la presencia del Señor lo llenará todo y le alabaremos sin ninguna preocupación. Esto nos debería servir para los momentos de angustia en los que no entendemos nada. Necesitamos meditar en este futuro prometido a todos los que confían en Cristo.

Pero este futuro que leemos en la Biblia también debería animarnos a anunciar el Evangelio a las personas que tenemos alrededor.
Porque en este mismo capítulo leemos: “8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

Así que os animo a meditar en estas cosas y quiero terminar animándote, porque aunque este año vivimos en unas circunstancias distintas a lo que imaginábamos tenemos armas para luchar en medio de la desesperación: recordar lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo Jesús y y pensar en el futuro que nos ha asegurado eternamente con Él.

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